

El sector vasco de las biociencias está creciendo con fuerza, con una nueva empresa creada cada tres meses desde el lanzamiento de la estrategia BioBasque 2010. La biorregión alberga más de 65 empresas, la mayoría bioempresas, con una fuerte apuesta por la I+D, que persiguen una meta común de competir a nivel global. Esto se traduce en empleo directo para más de 1.300 personas y una facturación superior a los 300 millones de euros. Estas cifras se multiplican por cinco cuando se incluyen empresas con fuertes intereses en las ciencias de la vida pero no especialmente activas en I+D (principalmente usuarias de biotecnología).
El área de la salud concentra la mayor parte de las empresas, la inversión en I+D y los ingresos. Muchas firmas operan a lo largo de la cadena de valor biofarmacéutica, desde el descubrimiento, el diagnóstico y validación hasta el desarrollo, los ensayos clínicos y la comercialización. Existen fortalezas relativas en biomarcadores y diagnóstico y, en general, en Medicina Personalizada. Otras empresas desarrollan nuevas entidades químicas, ofrecen cribado intensivo in vivo, producen biomoléculas con propiedades terapéuticas, son CROs, o comercializan software bioinformático.
Un tercer grupo de empresas trabaja en medicina regenerativa, biomateriales, dispositivos médicos, ortopedia, e implantología. Algunas están desarrollando nuevas aplicaciones derivadas de la nanobiotecnología, incluida la liberación de fármacos.
Al margen del área de la salud, un segmento diferente de empresas utiliza la biotecnología industrial para comercializar productos o procesos para una amplia variedad de sectores, incluido el agroalimentario, cosmética, química, industrial y medioambiental. Un creciente número de empresas está desarrollando biosensores y equipamiento relacionado, apoyadas en las capacidades de la biorregión en manufactura, ingeniería y tecnologías convergentes.
El biocluster se potencia con las nuevas empresas, start-ups que proceden fundamentalmente del sector privado (40%) o la universidad y los centros de investigación (30%, lo que refleja no sólo una buena base investigadora sino también la tradición emprendedora vasca.
A pesar de su juventud, la estructura empresarial del sector está madurando y las start-ups se complementan con empresas ya establecidas que han iniciado procesos de diversificación. También están teniendo lugar fenómenos de “emprendizaje seriado” que se refleja en la creación de los primeros grupos empresariales “bio”, como Progenika y Noray BG.
El biocluster se completa con empresas con personal experto en ciencias de la vida, incluido asesoramiento legal y financiero, expertos en propiedad intelectual, consultoría, ingeniería y construcción.