


El centro vasco de investigación en Microtecnologías, CIC microGUNE, trabaja en el desarrollo de un parche cutáneo para la detección del consumo de cocaína en conductores profesionales. Frente a las técnicas actuales, el nuevo dispositivo será capaz de detectar la droga a través del sudor recogido tras su colocación en el brazo. Esto permitirá analizar en tiempo real si se ha consumido cocaína durante un periodo de tiempo que oscila entre 24 horas y diez días (hasta que se regeneran las células cutáneas), lo que lo convertirá en una eficaz herramienta para el control de los conductores de autobuses, transportistas, etc.
El parche en el que trabaja CIC microGUNE incorpora la tecnología lab-on-a-chip, que incorpora todos los elementos de un laboratorio en un minúsculo chip del tamaño de 3 por 20 milímetros integrado en el parche. Una vez obtenida la muestra, el chip será analizado en un pequeño lector y la información será enviada en tiempo real a un teléfono inteligente que visualizará el resultado en tan sólo dos minutos. Si el resultado es positivo, el propio parche incorporará un dispositivo que recoge una segunda muestra para confirmarlo.
Este sistema ofrecerá un coste más reducido y mejoras significativas con respecto a las técnicas actuales, basadas en la recogida de muestras y su posterior análisis en un laboratorio.
Esta aplicación es una de las contempladas en el proyecto europeo Labonfoil, liderado por CIC microGUNE a través de su Unidad de Microfluídica en Ikerlan-IK4, y cuyo objetivo es desarrollar dispositivos de diagnóstico rápido a bajo coste para adaptarlos a diferentes situaciones. Además del parche para detectar cocaína, el proyecto también tiene previsto desarrollar otras aplicaciones, como microdispositivos para monitorizar enfermos de cáncer, o para detectar elementos patógenos en los alimentos o contaminación ambiental mediante el análisis de las algas marinas.
Labonfoil, coordinado por el investigador de CIC microGUNE Jesús Ruano, integra a 15 entidades (centros de investigación, empresas, centros tecnológicos, instituciones médicas, etc.) procedentes de ocho países europeos diferentes, entre las que se encuentran el centro tecnológico vasco Gaiker-IK4 y la Fundación Vasca de Innovación e Investigación Sanitaria (BIOEF). El proyecto cuenta con un presupuesto de más de 7 millones de euros, convirtiéndose en uno de los proyectos más importantes a nivel mundial en torno a la tecnología del lab-on-a-chip. Iniciado en 2008, tiene prevista su finalización en 2011, y dispone de financiación europea dentro del VII Programa Marco.